preguntas

Escrito por albondigaperezosa 12-02-2014 en pensamientos varios. Comentarios (0)

¿Has pensado que quizá estar perdida era lo anterior? ¿Quién está más perdido? ¿Aquel que invierte años de su vida en una relación que resulta no ser lo que creía, que cree tener a su lado a una persona que estará ahí siempre, que planifica su futuro en base a un presente más frágil de lo que se cree? ¿O aquel que acaba de reconocer que su idea de realidad era mentira,que empieza una etapa solo y que es plenamente consciente de sus circunstancias? Mira, yo no se cual es el que está más perdido pero sí sé que el segundo tiene ante sí un mundo lleno de nuevas experiencias, de personas por conocer y, sobre todo, tiene una oportunidad de conocerse, de enfrentarse a situaciones no vividas, de llevar a cabo hazañas de las que solo se emprenden cuando no se tienen ataduras. Que es el único (y digo único porque el otro lo es solo en parte, aunque no lo quiera ver) dueño de su presente y de su futuro, de su rutina y de sus decisiones. El segundo está empezando algo y empezar siempre es esperanzador y aunque inquietante, enriquecedor. Siempre. Puede que hayas perdido algo, pero has ganado todo eso. ¡Y digo más! ¿Estás segura de que has perdido algo? ¿Crees que a la relación todavía le faltaban cosas positivas que aportaros? ¿Que lo bueno compensaba lo malo? Bueno, quizá lo malo sí,quizá hasta con creces, pero ¿y lo regular? ¿y lo indiferente? ¿Se puede decir que se pierde algo cuando ese algo ya no contiene nada nuevo? ¿O simplemente se agota? Se pierden los premios, te nominan como candidato a ganar un premio, un premio que no tienes y que supondría algo nuevo para tu estantería del salón. Puedes ganarlo y que empiece a ser parte de tu decoración, o perderlo (ahora sí digo perder) y no llegar a tenerlo nunca en frente de tu sofá. ¿Pero qué pasa si lo ganas y después de unos años un ladrón entra en tu casa y se lo lleva? ¿Has perdido el premio? No, el premio lo ganaste, te pusiste un precioso vestido y te fotografiaron sobre una alfombra roja con él en las manos, fue parte de tu estantería, lo mirabas de reojo cuando veías la televisión. El premio tuvo un lugar en tu vida, está en tus recuerdos y de alguna manera forma parte de lo que eres y de lo serás, como todo aquello que nos rodea, así que estás segura de que lo ganaste. Sin embargo, la estatuilla que representa al premio ahora mismo está desaparecida, posiblemente vendiéndose de contrabando. Ya había posado en tus fotos, ya había decorado tu salón, ¿podía hacer algo más? Y, si ya no servía para nada, ¿eso puede llamarse pérdida?