albondigaperezosa

desarmarizándonos

Escrito por albondigaperezosa 28-03-2015 en pensamientos varios. Comentarios (0)

Me encanta verte así de libre, con esa seguridad y ese respirar tranquila ante cualquiera, sin disfraces, sin mentiras. Tan natural y tan sincera como cuando te quitas la ropa para mí, para nosotras. Que saques las miradas íntimas a la calle me hace caminar orgullosa de tu mano, y me hace fuerte a mí también para llamar a las cosas por su nombre, para romper mis escudos y dejarlos aparcados junto a mi pasado y el ferrari de algún monje. 

premonición

Escrito por albondigaperezosa 16-11-2014 en pensamientos varios. Comentarios (0)

Hace menos de un mes te escribí folios enteros. En esas lineas te imaginé lejana saltando sobre mí, pero yo conseguía huir antes de que tu caliente frialdad me quemara las entrañas. Hace dos semanas saltaste y yo, que siempre pacto con el bando perdedor, no sé si por torpeza o por ese espíritu de sacrificio tan cristiano de colegio de monjas, pacté conmigo venderte baratas mi dignidad y mi sensatez y salté de tu mano. Me esforcé hasta doler en ser el blanco de tu diana, pero una vez más no pudo ser, tú siempre has apuntado muy alto y yo solo levanto ciento sesenta centímetros del suelo.

Lo que había escrito sucedió, aunque esa noche reescribí un final distinto. Mi escepticismo me impide creerme vidente así que he de admitir que era algo inminente y predecible. Nunca debí escribirlo, ahora las pruebas son claras y concluyentes: sabía que ocurriría y sabía lo que debía hacer. Pero aún así salté contigo. Así que te culparé cuando me preguntes y defenderé que jugaste con el factor sorpresa y que yo ya había abandonado tu recuerdo y que no era yo, era la cerveza y todo aquello que se me ocurra para no admitir que deseaba que pasara y que volvería a saltar una y mil veces aún sabiendo que en cuanto nos despidamos te estarás arrepintiendo.

Pero yo sabré que miento, y mi conciencia tendrá escritas las pruebas de mi puño y letra. 


cautela

Escrito por albondigaperezosa 19-10-2014 en pensamientos varios. Comentarios (0)

...y entonces me besó. Yo que ya había tirado la toalla y pensaba que jamás se repetiría aquello... casi se me para el corazón cuando noté su contacto.


Y tuve miedo, temía que si me movía bruscamente o la miraba con demasiada intensidad, recordase que ya no quería nada conmigo y que aquello era un tremendo error. Así que me limite a seguir sus movimientos, me volví barro y me amoldé a sus caricias deshaciéndome en sus manos. Ralentice mis latidos para dejarla marcar el ritmo, rehuí el contacto ocular por si volvía a quejarse de mis ojos negros tan intimidantes... y paso a paso me llevo hasta su cama. 


Entonces, a punto de echar el polvo más cauteloso de mi vida, recordé que el mayor placer de recibir un regalo es destrozar el papel, que solo se desenvuelve con cuidado algo que debes dejar intacto, y no quiero ser la única que salga de aquí marcada. 


15/08/10

Escrito por albondigaperezosa 18-06-2014 en pensamientos varios. Comentarios (0)

15/08/10

Fue esa sensación tan rara de haber accedido a algo que no querías, mejor dicho, que querías pero que te esperabas diferente. Esa sensación de que las cosas empeoran por momentos. Lo que empezaba siendo el plan perfecto empieza a desviarse del plan y para reconducirlo alguien pega un volantazo, alguien que, por supuesto, no eres tú. Entonces te ves haciendo lo que se supone que querías en unas circunstancias en las que ya no te apetece pero sin atreverte a echarte atrás porque, ¿quién lo entendería? Ahora mismo lo único que quieres es que acabe esto que llevabas tiempo esperando. No sabes si para quien está contigo está resultando igual de desastroso, por un lado esperas que no por no quedar mal, por otro que sí para que no se repita, en cualquier caso no vas a preguntar. Huyes en cuanto puedes y una vez en lugar seguro el desconcierto y la decepción son tales que prefieres pensar en otra cosa. 


preguntas

Escrito por albondigaperezosa 12-02-2014 en pensamientos varios. Comentarios (0)

¿Has pensado que quizá estar perdida era lo anterior? ¿Quién está más perdido? ¿Aquel que invierte años de su vida en una relación que resulta no ser lo que creía, que cree tener a su lado a una persona que estará ahí siempre, que planifica su futuro en base a un presente más frágil de lo que se cree? ¿O aquel que acaba de reconocer que su idea de realidad era mentira,que empieza una etapa solo y que es plenamente consciente de sus circunstancias? Mira, yo no se cual es el que está más perdido pero sí sé que el segundo tiene ante sí un mundo lleno de nuevas experiencias, de personas por conocer y, sobre todo, tiene una oportunidad de conocerse, de enfrentarse a situaciones no vividas, de llevar a cabo hazañas de las que solo se emprenden cuando no se tienen ataduras. Que es el único (y digo único porque el otro lo es solo en parte, aunque no lo quiera ver) dueño de su presente y de su futuro, de su rutina y de sus decisiones. El segundo está empezando algo y empezar siempre es esperanzador y aunque inquietante, enriquecedor. Siempre. Puede que hayas perdido algo, pero has ganado todo eso. ¡Y digo más! ¿Estás segura de que has perdido algo? ¿Crees que a la relación todavía le faltaban cosas positivas que aportaros? ¿Que lo bueno compensaba lo malo? Bueno, quizá lo malo sí,quizá hasta con creces, pero ¿y lo regular? ¿y lo indiferente? ¿Se puede decir que se pierde algo cuando ese algo ya no contiene nada nuevo? ¿O simplemente se agota? Se pierden los premios, te nominan como candidato a ganar un premio, un premio que no tienes y que supondría algo nuevo para tu estantería del salón. Puedes ganarlo y que empiece a ser parte de tu decoración, o perderlo (ahora sí digo perder) y no llegar a tenerlo nunca en frente de tu sofá. ¿Pero qué pasa si lo ganas y después de unos años un ladrón entra en tu casa y se lo lleva? ¿Has perdido el premio? No, el premio lo ganaste, te pusiste un precioso vestido y te fotografiaron sobre una alfombra roja con él en las manos, fue parte de tu estantería, lo mirabas de reojo cuando veías la televisión. El premio tuvo un lugar en tu vida, está en tus recuerdos y de alguna manera forma parte de lo que eres y de lo serás, como todo aquello que nos rodea, así que estás segura de que lo ganaste. Sin embargo, la estatuilla que representa al premio ahora mismo está desaparecida, posiblemente vendiéndose de contrabando. Ya había posado en tus fotos, ya había decorado tu salón, ¿podía hacer algo más? Y, si ya no servía para nada, ¿eso puede llamarse pérdida?